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miércoles, 1 de febrero de 2017

Cita 30

Puedes negarme frente a los demás, y puedes negarme en mi propia cara. Aunque para ti eso tenga alguna importancia, ya sea que lo juzgues moralmente como extremadamente bajo, o que lo juzgues como pendencieramente alto, lo único cierto es que sólo puedes negar algo que existe, o que existió. Y mientras más peso tenga o haya tenido eso que niegues más elocuente será la proyección de su imagen, lo aceptes o no lo aceptes. Los zapatos delatan el camino que hemos recorrido y, las miradas, dejan ver no sólo lo que hemos visto, sino aquello que nos ha sido mostrado.


El cariño que carece de admiración termina siendo insano, reclamante y dañino. Sin embargo, si el cariño se deja ser y expandir apoyándose en todos aquellos aspectos que hacen posible que admiremos a alguien, no puede menos que mantenerse firme cuando no expandirse. Pero si el cariño encuentra trabas para admirar y, en lugar de admirar a quien de un modo natural guardamos cariño, todo irá en espiral negativa hasta desembocar en ese hueco fétido que acaba por negar lo que no se puede negar. Y, cuando esto ocurre, el que sabe qué está ocurriendo no tiene nada que hacer. Nada.


No, no te estoy aconsejando nada, no creo en los consejos. Los consejos sólo sirven a quienes los escuchan, los cuestionan y los ponen en práctica, es decir, a los excepcionales. Y en cuanto a los que aconsejan, son aquellos cuyo conocimiento ya no les puede traicionar, por lo que también son excepcionales, pero en otro grado. Se me ocurre que son estos excepcionales los que hacen literatura, de algún modo, y que luego, cuando esta literatura se destiñe  en forma de novelas fantásticas, de cuentos de terror y demás variantes, es que el resto del mundo gana algo de distracción.