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viernes, 27 de enero de 2017

Cita 29


Oh, no creas que no aprecio su apoyo y, en todo caso, me divierte un tanto su entusiasmo, pero, como verás, no puedo tomarlo en serio, sería injusto conmigo mismo y con toda la gente que en realidad sigue mi causa, o causas como la mía. Digamos que ni siquiera sabe qué colores he combinado para logar el que he puesto frente a sus ojos, entonces, ¿cómo puedo más que sonreír ante su algarabía? No, no me engaño, yo también fui joven, ignorante y estúpido, por lo tanto sé muy bien lo que es repetir las ideas sin haberlas vivido primero.


Otros sonidos también pretenden invadir esa atalaya que logré construir en casi nada de tiempo, pero que sabés tuvo un costo demasiado alto, de manera que prefiero mantener el ritmo de oleaje y acantilado. Las rocas dejan que las olas se acerquen a ellas, si te fijás y me perdonás la comparación -casi cruel-, mientras yo dejo que sólo ella invada con su piel la aridez de mi invierno hasta que todas las brujerías se conviertan, desde su boca, en un hechizo de verano que mueve mis dedos y nuevamente hace que busque aquello que no se encuentra, que construimos, solos.


No es mucho todo esto, aunque puede que sea demasiado. ¿Cómo saberlo? Habría que volver a Bergson, ya no a Kant, o incluso a Morris... ¿Cuántos libros, cuántos viajes, cuantas confesiones, cuántas marchas se hacen necesarias para que un papa de consejos para un buen matrimonio sin que haya estado nunca un sólo fin de semana con su esposa y sus hijos? Para mí es mucha estupidez, demasiada larga y pesada la lista de homicidios, de violaciones, de abusos de todo tipo y color. Hay una ofensa como en darle el nobel de la paz a quien lucra con bombas nucleares.