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miércoles, 11 de enero de 2017

Cita 27

Podemos sonreír al decir que la más absolutista de las frases es, sin duda, aquella que afirma que "todo es relativo". Desde ella, es posible afirmar que la vida de un chico de cuatro años ha sido muy intensa, y que la de un señor de cuarenta años no ha sido nada, dependiendo de cómo miremos ambas vidas, si qué variables consideramos, si qué lentes utilizamos como lectores. Yo era muy chiquito cuando mi viejo me dijo que la frase del griego significaba que lo que sabemos, comparado a lo que nos falta saber, era siempre nada. No cambió mucho esto.


Yo intenté saber y, como muchos y más de la cuenta, durante bastante tiempo me dediqué al absurdo acopio de conocimientos, como haría cualquier hombre con monedas de oro si creyese que la riqueza consiste en la suma de ellas. De todas las cosas que aprendí, afortunadamente, la mayoría me han sido provechosas, pero es también verdad que muchas me han sido una carga, sobre todo porque en un punto es preciso desaprender lo que alguna vez con esfuerzo se asimiló. Desestimar ciertas monedas, ciertos lingotes, son el precio necesario que se paga para comprender eso que de verdad se busca.


Libre de la carga que representa ser un representante de algo para alguien o para muchos, pude comenzar a leer - los libros, los gestos, la gente - como se leen los pentagramas, incluyendo vibraciones y silencios, pausas y aceleraciones, tratando de interpretar la voluntad del autor, sin imponer el gusto o la tendencia del intérprete. Reconocer que uno recién ha comenzado a andar el camino ni siquiera es humildad, es, si se tiene la firmeza necesaria, reconocer que antes que llegar a ser admirado a uno le queda todavía demasiado por admirar. Y esto es tremendamente maravilloso. ¿No te parece?