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jueves, 24 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .2

Desde un rincón me mira silenciosa
detrás de sus rodillas replegadas,
sabiendo que la mido desde lejos
desde esta lejanía sin palabras
que nos fija al silencio y que nos cubre
de las horas de afuera, donde hablan
aquellos que no sienten ni conocen
esto que nos nació de entre las llagas
de haber vivido pronto lo tardío
y a tiempo lo perfecto de una carta.

Me acerco, más que torpe - con ganas de vendimia,
gozando de la duda marchita en el pasado -,
a la escala infinita de sus iris luciérnagos
bebiendo de la dicha de sus gustos extraños,
y comienzo de nuevo a ser ese que fui
junto a este menos loco aunque mucho más raro,
justo, mientras sospecho su fiereza que espera
cuándo marcar su tórrida manera de verano
sobre el invierno rudo que sonríe mi frente
sin tener que borrar, de la otra, cada paso.