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martes, 22 de noviembre de 2016

Sin dramas excesivos

Cuando hablas despacito, como en puntas de pie,
escanciando vocablos en el auricular
como pétalos suaves que buscan alcanzar
la dicha del que escucha tu porqué y para qué
andar cantando salmos pretendiendo una fe,
las tripas se me vuelcan, algo gruñe aquí dentro
que casi, casi, hace pierda el norte y el centro
de mi eje taciturno, que si quiero se prende
de las ganas de guerra  que me exhibe ese duende
al que llamamos ego, tu vulgar baricentro.

Me contengo sin dramas excesivos
recuento mis pesares, mis errores
y suponiendo el karma, los horrores
que causé en otra vida sin motivos
acepto y pago, soy los diez mil chivos.
Pero, en el fondo, hablando un poco en serio
jode un poco me mezcles el misterio
de lo "teo" con mierda de rituales
cagándome los martes que sin males
los vivía tranquilo, a mi criterio.