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jueves, 17 de noviembre de 2016

Ese rumor que llueve

Vas a tener, y sola, que disculparme el drama
de vivir intranquilo al borde de tus sueños,
por mantenerlos todos sin esclavos ni dueños
evitando precises de una cruz en la trama.

Que ajustarte la risa al poder de mis pasos
si el miedo me visita y por darle pelea
le muestro que tan sólo soy quien más te desea
y sabe de tu aliento venciendo  a los ocasos.

Por mi parte, aprendiz de peregrino breve
habré de demorarme eones en tu ombligo
hasta lograr la amnesia de tantas pesadillas.

Beber de entre tus musgos ese rumor que llueve
su cadencia de hueco que me huye y que persigo
en una danza indócil donde cedes y brillas.