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sábado, 15 de octubre de 2016

Yo no quiero escapar

Los vidrios por debajo de mis párpados
parecen pretender el imponerme
acaso un dolor nuevo, o primitivo
en un lenguaje recio pero inútil.

Alguien, nerviosamente me sonríe
en un intento frágil de esconder
su miedo, su vergüenza de mis cosas
esparcidas, quebradas, irredentas.

Yo no quiero escapar, y doy la cara
que oculto a los espejos porque odio
los supuestos sencillos, como falsos.

Abro entonces mis ojos para que luzcan puros
el asco que les bulle  cuando sienten les miran
quienes aunque respiran hace rato están muertos.