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sábado, 29 de octubre de 2016

La tilde, el verbo...


Levanto a solas y sonriendo con desprecio
un puente móvil que me aleja de la gente
que nunca supo manejarse en la corriente
de Venus, cruel, si del amor traza lo recio.

Confundo el paso, las maneras, cada juicio
que herido acepto disfrutando de la risa
ardiente, breve, de su boca en la cornisa
en tiempos otros, con mi piel a su servicio.

La tilde, el verbo, cada corte entre los labios
andando taxis, escondiendo que no escondo
tu vientre junto al mío, nuestras mil roturas,

tendrán que Hacerse, que recibirse de sabios
saberse viento que no vuelve, anclar lo hondo
de un pecho en otro por parir nuevas honduras.