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jueves, 11 de agosto de 2016

¿Síntoma o enfermedad? Depende de tu educación



Cuando vemos a una persona estornudar y luego, al limpiarse la nariz con algún pañuelo notamos por su semblante que seguro está resfriada, concluimos que la escena es completamente normal. Hay una enfermedad, resfrío, que se manifiesta a través de un síntoma, estornudo. En este panorama, nadie se siente demasiado científico al dictaminar que dada tal causa se produce tal efecto. Lo criticable es, entonces, que normalmente perdemos esta capacidad de relacionar un hecho cualquiera como consecuencia de una situación que lo genere. Esto es, no siempre tenemos claro que un estornudo suele ser el resultado de un resfriado. Es así.

Si te pongo el diario enfrente, ahí sobre tu mesa, y te hago leer el caso de un tipo que durante los últimos cinco años violó sistemáticamente a sus tres hijas, todas ellas niñas-adolescentes, y con la anuencia de la madre, quizás tu primera reacción sea la de arrojar al tío por un acantilado, torturarlo a lo Guantánamo, castrarlo y mil cosas más. O cadena perpetua, sin derecho a indulto; o la silla eléctrica. Como ves, en lo último que pensarías es que cuando el tipo violó una y otra vez a sus tres hijas, en realidad estaba estornudando. ¿Me sigues?

Y aquí viene lo terrible. Aunque poco y nada se gaste en castigos para este agresor (cárcel, silla eléctrica, lo que sea), menos aún, todavía menos se invierte en curarle el resfriado, y todavía menos, menos aún, en vacunar a toda la población para que este resfriado nunca más vuelva a darle a ningún miembro de la sociedad. Se mata al perro, pero la rabia sigue latente, como en el final de aquella novela de Camus. Así, te invito a extrapolar y mirar detenidamente qué es síntoma y qué es enfermedad, qué es causa y qué es consecuencia; qué es origen.

Me acuerdo de la peli que le lanzó a la fama a Julia Roberts, y esa sentencia "ninguna mujer nace queriendo ser puta". Ningún tío nace queriendo matar para robar y con lo robado comprarse drogas qué consumir para evadirse de la realidad de mierda que le tocó. Nadie se casa con el objetivo de divorciarse. Nadie se inscribe en el colegio para ser el último de la clase. Creo que ningún niño nace con ganas de matar, de degollar, de acabar con vidas ajenas. Pero todo esto, ¿cómo se origina y cómo se financia? Te lo respondo: con la educación.

Nos enseñan a leer, pero no a interpretar. Nos enseñan a sumar y a restar, pero no a diferenciar para integrar. Nos hablan muy, muy de boca para afuera, de "valores" y demás boludeces. Pero el que nos habla de valores utiliza un medio de transporte y utensilios de cocina producidos gracias al petróleo que se le compra a un país que tiene habitantes dispuestos a matarse y matar en nombre de, quizás, los mismos valores. Entonces ¿Si una niña "juega" a degollar a una muñeca, es un síntoma o una enfermedad? Tú ¿atacas al síntoma, o luchas contra la enfermedad?