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lunes, 1 de agosto de 2016

Me tomo otra oportunidad




Yo andaba descalzo por ahí
con las lunas rotas por dentro a pesar de su brillo,
las manos heladas por detrás de mi sonrisa,
y un temblor profundo en el pecho
más allá de la fuerza de mis puños.

Andaba lastimado al borde de mi nombre
preguntándome por qué
el tuyo ya no decía - ni siquiera una vez más -,
la música que éramos cuando las furias
nos orquestaban las siestas,
cuando una infatigable danza
se instalaba en nuestras caderas obligándonos
a un amor entre espasmos y sollozos.

Andando así, andaba... andaba,
porque queriendo volver a andar me conociste,
porque me viste correr sobre la grama
girar y driblar en torsiones indecibles,
y hacer ángulos con mi cuerpo allá tan arriba
que casi era joven, como tus ojos que me reían.

Andando todo mal, de todos modos andaba
por si de repente decidías volver
de cualquier lado en el que estuvieses
por un rato, siquiera, a mirarme;
y entonces podrías ver que seguía andando
incluso a pesar de mí mismo
de ese mí mismo que ya no era nosotros.
y que sin embargo...

Así que, andando, me tomo otra oportunidad
Vida,
ahora que todavía no tengo edad
y no quiero volver a querer matarme
y no tengo que demostrar ni probar
ni el valor de mis errores
ni el vapor de mis aciertos.