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sábado, 20 de agosto de 2016

2x1




Las demasiadas veces muchas sombras
se cuelgan de mis dedos empujando
el fuego de mi signo hacia el vacío
de las cenizas burdas de lo simple.

Todo en mí busca el golpe, el axioma de un puño
incontestable y firme rajando una mandíbula,
o el ácido mortal de mis verbos procaces
tullendo de una vez tanta estulticia ajena.

Cómo me cuesta el freno, tensarme en la tensión
y aguantarme las ganas de reaccionar sin límites;
sin respirar muy hondo, apostar al futuro.

Sin embargo, ya ves, me va costando menos
soportar lo que duelen los filos sin mañana;
la queja de quien nunca hizo vibrar mi nombre.

***

Dice uno de mis profes - calculá su estatura -
que lo que te jodieron de pibito
te jodés sin ayuda cuando grande,
que si te recagaron, te cagás.

Pero hay algunas cosas que le muestro
y que sonríe sabio, sin mirarlas:
el daño que regala la hija de puta idiota
que ni siquiera tiene un ego que defienda.

Hay demasiadas cosas sucias siempre
delante de los fines elevados.
Yo, que lo presentí, cuando pude evité

decirlo y ocultarlo; provoqué que me miren
esta espalda de mierda con su carga de cruces
por mostrar el espejo que refleje sus rostros.