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sábado, 23 de julio de 2016

Viaje rudo hasta el exceso


Te intuyo aquí, debajo mismo de mi vientre
tallando un grito y una risa que no acaba,
retando a dios y a sus demonios nos encuentre
un punto gélido en la sed de nuestra lava.

Inquieto noches con las notas de tu nombre
bebiendo el rito de la espera; las caídas
que implica ser un poco barro y mucho hombre
cansado y harto de curarse las heridas.

Ya ves, camino con la espada vuelta cruz
y corro a solas con mil cruces vueltas luz,
por tanto miedo destrozado en la certeza

de vos conmigo sopesando la belleza
que habita en cada respirar, en cada beso
indócil, pleno; viaje rudo hasta el exceso.