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domingo, 17 de julio de 2016

Porque somos el réquiem y el allegro

Aquí, donde a la gente le faltarían ojos
para llegar a ver cuáles son los colores
que cubren nuestra piel, y cuáles los sabores
viajando lengua a lengua al sernos sin cerrojos.

Aquí de nuevo, siempre, la historia breve, incierta
que recojo en silencio para cantarla suave,
murmurando lo denso de tu caricia grave
forjada en la penuria  de tanta voz desierta.

Aquí la danza, acaso la infinita
sobre estas dos baldosas, blanco y negro,
cerrando el ajedrez que nos sostiene

y a los dos nos rechaza y necesita
porque somos el réquiem y el alegro
que han pagado por esto y lo que viene.