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miércoles, 27 de julio de 2016

Orgullo y humildad



Mi orgullo sólo crece cuando busco y domino
el último andamiaje que curva y te modela
la voz como los verbos que con rara cautela
volcás sobre lo oscuro derramando un camino.

Mi humildad es jodida, tiene alma de asesino,
le divierten las sombras que esperan por su vela
como los pibes pobres esperan en la escuela
el día de los niños un regalo divino.

Como se ve y se siente, nadie a mí me delata;
como vos, como pocos, no estoy para mentiras
para poses y fotos y después no me acuerdo.

Amo lo que nos mueve, todo lo que desata
correr con las palabras ardiendo como piras
quemándonos los ojos y el hemisferio izquierdo.