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viernes, 15 de abril de 2016

Tengo este futuro mordiéndome los ojos

Alguna vez, otoño de puertas sin abrir,
me tocó tropezar con la tarde astillada
de recuerdos ardiendo su nombre solitario
- yo perdido en el duelo del sol con mi penumbra -.

También, el levantar desde el suelo el peligro
de su mirada inquieta, y amoldar el torrente
de su cintura escasa al hambre de mis días
mientras alrededor cantaban nuestros nombres.

Tuve muchos pasados de cenizas y sangre
que no suelo decir y que busco encriptar
en esa mi sonrisa que ven en los espejos.

Y tengo este futuro mordiéndome los ojos
apretándome el pecho, jugando con mi boca,
por si acaso comprenda lo que no fui con ella.