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sábado, 23 de abril de 2016

Mi nombre fugitivo

Ahora que tus ojos me miraron
el paso sin temblores, la mano sin caricias,
como un halo que pasa de diez mil injusticias
sin darle envergadura a lo que le robaron.

Ahora que sentiste los colores
que luchan contra el negro de mi oculta mirada
despreciando los gestos de la cruz y la espada
mientras recorro y quemo sembrados de dolores.

Quizás te quede el miedo y la certeza
de ser imprescindible entre mis labios
como una luna roja sobre un desierto vivo.

Y entonces te resignes a la extraña belleza
de sonreírle al pulso que dijeron los sabios
al ver entre tu pelo mi nombre fugitivo.