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miércoles, 6 de abril de 2016

Cita 8



Había dicho, porque en verdad lo había vivido, que lo único capaz de vencer a la experiencia era la imaginación. Pero, ¿qué hacer cuando la imaginación se convierte en cotidianeidad, qué hacer en esa situación de perro que al fin alcanza su cola? Acaso, a lo Ingenieros, ¿volver a fijarse una meta tras otra, en una continuidad infinita? O, más románticamente, ¿fijarse como ideal directamente un imposible, como cualquier instrumentista o traductor, sabiendo entonces que en adelante no habrá más que fracaso? Si teniendo sólo una vida, al menos en los demás, no la apreciamos mucho, ¿nos sabremos acaso intuitivamente inmortales?


Pero, independiente de las nueve vidas que cada cual pudiera tener, o de los 8 ciclos que tuviésemos que atravesar, del karma, y de todas las casas astrales, el punto es que existe un aquí y ahora sensorial, experimental, en donde está el tú, el vos, el inevitable nosotros. Y entonces ya no sólo cuenta cuánto de nuestro tiempo dedicamos a quiénes nos importan, sino cuánto disfrutamos de cómo emplean su tiempo aquellos que nos importan, aquí la variable que nos marca y que nos dice qué sentimos realmente y con cuánta intensidad.


Estas y otras maneras de comprender y dibujar las sombras guardaba entre una y otra almohada. Y se las fui diciendo entre semáforo y semáforo, entre menú y menú durante la breve historia de nuestras largas cenas y muy breves almuerzos, mucho más concentrado en la comisura de sus labios antes que en la aprobación o desaprobación, en el entendimiento o no de lo que le decía. La vez que me dijo que para ella también lo más importante era reírnos juntos comencé a respirar más tranquilo, y a disponer con más calma de todos nuestros silencios, y todos nuestros besos.