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sábado, 26 de marzo de 2016

Volver al nosotros

Quererte por las siestas, contra el tiempo
que se agazapa dúctil en tus labios,
olvidando de pronto los agravios
recibidos de espaldas y a destiempo.

Presentir el después de cada roce
que con saña provoca tu cadera
recordando el inicio de esta era
llena de luz ardiente y puro goce.

Y saber, nuevamente, de la dicha inquietante
con que los dioses premian a aquel que embiste a solas
sin llorar en la plaza sus cenizas sagradas.

Recobrar en la boca el sabor del instante
navegando tu cuerpo más allá de sus olas
y volver al nosotros de noches alargadas.