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martes, 8 de marzo de 2016

hay esas noches


hay esas noches
en las que pienso y entonces casi siento
lo bueno que sería, por una vez
la mano en el hombro y el tan común:
"todo va a salir bien"

pero lo que recuerdo, y me queda en los bolsillos
es la vez en la terraza de mi juventud
- jodete en mi sintaxis -
con mi viejo diciéndome:
"estás solo, papito, estás solo"

todas las veces que lloré, desde entonces
se limitaron a un pasillo, estoy seguro
con montones de botellas debajo
de donde comienzan todos mis libros

y
cuando dejé de buscar
porque entendí que lo que busco no se encuentra
sino que se construye
comencé a pedir disculpas

a la gorda a la flaca a la puta y a la imbécil

como pide disculpas un peregrino
por enseñar su sed

ahora
que como antes
puedo entrever lo que soy
sabiendo lo que nunca fui

no me tiemblan los ojos
ni se me enturbia la mirada
cuando elijo una boca en qué dormir mi sed

y no esquivo la sonrisa
que alcanza, por fin
las orillas de mi nombre