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miércoles, 9 de marzo de 2016

70. Algunos

Algunos hombres huyen del teléfono rojo
ese que sólo suena cuando ya está perdido
el precio y el valor de todo lo querido
a la hora de saberse recuerdo de un despojo.

Entre ellos ni se hablan ni se miran
-no hay tiempo que gastar en los costados-
y asumiendo sus miedos, alterados,
apuran todo el aire que respiran.

Pretenden demasiado, el mar y en él la isla
donde acampar el nombre de la mujer tan bella
que sueñan se le escapa a Cronos y a la Historia.

Pero se les olvida que el corazón legisla
bajo su propia estrella,
y por eso muy pocos acceden a esa gloria.