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martes, 23 de febrero de 2016

tan solo tales





Hoy, primero de diciembre de mil novecientos...
o algo así, ¿no?

Invariable
la mañana se amotina detrás del ventanal,
suena su modo de jazz  el blackberry y me dice:
hora de ser lo que quieren que seas.

Señor de las logísticas simples
se llame colegio, trabajo, pacientes
despliego las distancias precisas
perfecciones inútiles que nadie reconocerá,
porque lo que sale bien sobre el escenario
para el público no implica sacrificio.

Terminada la faena
que los semen-tales aceptaron como estado civil,
comienza el horario de los jugados mal
la de los sentimen-tales que
- acostumbrados a endeudarse el alma por las noches
y a pagar cada verso y cada nota durante el día -
en su momento entendieron, porque lo sintieron,
que: bajo sus pies el mundo, literal,
si entre sus cejas un cariño.

Desde mí, no sé, que va que va
sólo esta adicción a la doble vida,
manejar a cierto nivel una katana, el endecasílabo
la depreciación del real y el precio de los pañales,
esa exquisita presión de las teclas y los timbres
mordiéndome el vientre el puto corazón y el cerebro

tan solo
- tan sólo, DRAE, tan solo -
por la suerte
de ser de esos tales
que sabe bendecir la concha que parió a su chica
y maldecir al dios que concibió al mundo que permite la sordera.

Tan solo
por todo lo que dije y digo
porque si la sonrisa es pura, me sobra la ortografía
porque si el tacto es dulce, aunque me duela, sueño
porque si no desvía la mirada, son sus ojos los que me llenan.

Tan solo
porque nací así
sin mellizos ni trillizos,
sólo para saber
que acaso su boca me esperaba
y de qué se trata ir por ella.