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jueves, 11 de febrero de 2016

Múltiplo imposible







Esta hermandad de lobos
unidos en la intemperie
frente a la mirada temerosa y hostil
de quienes ignoran la hoguera y las heladas,
dibuja
desde sí y al fondo del abismo de nuestros ojos grises
esa luz que pretenden los notables
y la dureza en la que confían los novicios.

Esta cofradía de locos
que perdieron la fe en todo dogma,
heridos por el estigma de lo gregario,
esculpidos en la convicción de lograr ser isla
montaña
volcán
que se eleva y se dispara y se inmacula
para ser entrega que indomable se rinde
ante la sonrisa de quien enseña sus afectos,
es y fue
la medida de los nuevos viejos hombres.

Este múltiplo imposible de todos los modos,
de impaciente constancia,
vertiginosa sed por lo que no se toca
aunque se nombre y se sospeche,
viene siendo
el último principio que habías esperado:
tu propio esplendor.