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miércoles, 24 de febrero de 2016

Cita 4

Yo había dicho hija de puta, gorda boluda, pedazo de mierda, imbécil atómico, lindezas así. También elaboré frases más largas, construcciones más complicadas, perífrasis de perífrasis, tortuosidades "propias de una mente enferma". Cuando el campeonato fue entre clubes, los de los otros clubes se mostraron enojados por mis verbalizaciones. Cuando con los otros clubes hicimos selección y nos tocó estar en la misma gradería, ahí estaban de lo más contentos con las obscenidades y procacidades con las que aturdía la dudosa moralidad de árbitros, jueces y demás participantes. Que vamos, el grado de sinceridad de una buena puteada no tiene precio.


 ¿Tacordás? Era un tiempo en el amar era más fácil porque la muerte estaba muy cerca. Yo andaba prendido de mi amigo escocés sin poderme creer cómo podías hacerme postergar la generación de las breves humaredas. Y esa otra sentencia de Julio: el tiempo, ese niño que llevan de la mano y que mira hacia atrás. El tiempo que va colocando todo en su lugar, que lo va curando todo, porque nada tiene lugar y nada estuvo enfermo nunca. Todavía los temblores, un toque de ansiedad por los procesos de desintoxicación y las cicatrices en proceso de maduración mientras te esperamos.


Cuando de nuevo mires a través de la ventanilla y no haya más que nubes y sientas esa tranquilidad que sólo sienten los que pasaron por la angustia de haber estado solos con su fe. Cuando haber bajado de peso, lucir ojeras y no tener muchas ganas de sonreír sean una parte del pasado que no pesa, sino que hace de cimiento y fortaleza para un rascacielos siempre en construcción. Cuando sientas que cada "mala" palabra a "destiempo" fue sólo una pieza en el puzle que sólo una leona estaba llamada a realizar, se cumplirán, de pronto, las bendiciones más altas.