Printfriendly

miércoles, 6 de enero de 2016

El odio que te aparta del resto, vida mía

Tú sabes que en mis ojos habitan imposibles,
una sed que genera un profundo respeto
en los que nunca saben a qué apostar la vida,
como si fuese enorme masticarse los miedos
inspirado por alguien que le gana en dolores
desde el aquí de tierra hasta el allá de ensueño.

Que mis modales bruscos pueden ser ofensivos
porque tengo el orgullo incólume en la sangre,
la vanidad del macho que se place en su hembra
que toma como diosa protectora y amante,
y el tono de quien habla ignorando lo justo
de ser un carenciado gritando sus granates.

De repente por eso en un punto me ignores
el fondo más extremo que en mis puños se agita,
esa trampa sin dolo que en mi cadencia aguarda
como un colmillo indócil esculpido de asfixia,
y entonces me vomites con toda tu impotencia
el odio que te aparta del resto, vida mía.