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domingo, 25 de diciembre de 2016

Aquí, desde la forma


Aquí te puedo demostrar que los colores
no son la suma ni la resta que se aprende
en aulas llenas de un dolor que no sorprende
por falta clínica de auténticos valores.

Aquí convierto lo banal de los temores
en nafta cara que se sabe y se comprende
humana y grave, como un fuego que se extiende
quemando insomnios, el lamento y los pudores.

Y soy de mí como los pocos carenciados
que siguen solos sospechando es lo correcto
blandir el arma que les dio naturaleza.

Haciendo honor a los desastres provocados
con poca pompa y dibujando lo imperfecto
de ser, aquí desde la forma, una tristeza.

***
Fotografía de Sergey Zolkin

lunes, 19 de diciembre de 2016

Primaria


Si no te enamorabas no valía,
el dolor era inútil, no tenía sentido,
ibas como un vulgar y triste incomprendido
a vivir lo que otro viviría.

Pero si su mirada te podía
cada mañana ibas bien puesto y decidido
a dar la talla, a ser el escogido,
ganarte su sonrisa - tu máxima alegría -.

Persistiendo con saña - eso gusta a los dioses -
alguna vez al año podías acercarte
cruzar los territorios y sentir su contacto.

El corazón, entonces, se pronunciaba a coces
sin saber decir mucho, sin conocer de arte,
totalmente arrobado por su inefable tacto.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Cada cual se merece


Apenas huesos breves y sin grasa
que le arrope durante los inviernos,
todo manos cansadas de fatigar cuadernos
y oculto entre los ojos algo más, una brasa.

A veces, la mañana - sin gente,  sin la masa -,
los perros y el fusil carcajeando infiernos,
decían su alegría sin gobiernos
de horarios y de formas de la casa.

Todo fue entrenamiento de cazador y presa
de tomar y dejar, de ser y no fingir
de escapar cuando toca, y de amar, sobre todo.

Hirió como le hirieron. Si fue cruel no le pesa
ni si dejó de serlo; "todo sólo es fluir"
dice y que "cada cual se merece a su modo"

viernes, 9 de diciembre de 2016

Gavrí Akhenazi - Animal de tormenta


Ficha del libro
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Título: Animal de tormenta
Autor: Gavrí Akhenazi
Editorial: Lulu Editores
ISBN 978-1-365-25428-4
Nro. Páginas: 226
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Animal de tormenta
por Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Apenas comienza la novela leemos que "Uno no es otra cosa que sus consecuencias.", y entonces la pausa que uno hace como lector, mientras el demiurgo aprovecha y comienza a acomodar la historia antes de seguir, páginas después, con un "Es imposible reprochar a la vida lo que uno eligió hacer en ella y si ha juntado rivales y jueces en sus puños, trabajó para ello en una u otra forma." Sucede la reflexión, de golpe, espontánea, y esa reflexión originada desde lo muy particular se convierte en general, universal. Esta sucesión de reflexiones es lo primero que destaca del libro.

Ahora, estas reflexiones a las que arriba Aryiasz, el protagonista, muchas veces se dan lugar en la proximidad del otro protagonista, Benedict. Sí, dos protagonistas, que son dos y uno, merced a un desdoblamiento excluyente de bipolaridades o de cualquier trastorno de personalidad, pero sí exigente de complementación como suplementación cuando el caso lo requiere. Aquí, antes que pensar encasilladamente en sistemas de opuestos, cabría tomar al personaje desde las posibilidades paradojales de la vida como él mismo marca: "uno recupera el miedo a morir cuando encuentra cosas por las que vivir, que son las mismas por las que moriría gustoso."

Hasta aquí estoy hablando de un libro que ofrece planteamientos a todas luces filosóficos porque, justamente, cuestiona y se cuestiona el último porqué de ciertas condiciones humanas. Pero, como dice el refranero en ese ámbito, "primero vivir, después filosofar", y entonces, ¿de qué vivencias parten estas interrogantes? Pues de la trama exotérica - perdón por el término - que se expone, la cual gira alrededor de un atentado terrorista que en su momento - quizás pudo haber sido evitado, y después - seguro pudo haber sido resuelto de no haber mediado una intencionada inoperancia por parte del entonces gobierno de turno.

Un cambio en el escenario político genera la posibilidad de que el caso de aquel atentado, ocurrido décadas atrás, pueda ser revisado por nuevos ojos y avanzar en la investigación, siempre y cuando  alguna mano experta pueda hacer que esos nuevos ojos accedan a cierta información. Como se desprende, todo es riesgo por arriba, debajo y alrededor de "la historia subyacente", y por eso también todo es un planteo acerca de la validez última de ciertos valores, o códigos, o de si la validez de los mismos es absoluta o relativa, siendo el más básico de ellos el de la fidelidad.

"Animal de tormenta" es una novela densa, emocionalmente angustiante  e intelectualmente dramática, en la que el protagonista se ha cuidado de transcurrir teniéndose en cuenta como único referente, fiándose sólo de sí, debatiéndose consigo mismo "durante" su entorno, hasta arribar a un desenlace en el que habrá de sopesar variables terribles como impunidad, venganza y equilibrio. Apoyado en esa prosa poética que lo caracteriza, Akhenazi nos invita al cuestionamiento, a leer lo que se oculta en las entre - líneas noticiosas, como también a entender aquello que sale en la T.V. y que muchas veces supera nuestro socialmente manipulado sistema de creencias.

Enlaces de interés:



Otros libros del autor que he comentado:






jueves, 8 de diciembre de 2016

Vuelvo hasta tu nombre



Para llegar sin faltas a la extrema corona
hay que saber llegar al final de la cruz,
pero para arribar al fondo de mis ojos
hay que haber conocido lo que encontré en los tuyos.

¿Qué playa sin gaviotas, qué plaza sin ancianas
muerden entre mis labios ahora que la tarde
se agolpa moribunda, tibia y crepuscular
adentro de mis dedos luchando contra el frío?

Hay que centrarse, digo, y vuelvo hasta tu nombre
como suelen* volver víctima y victimario
al lugar de los hechos, a donde todo duele.

Y del libro retorno a los cristales líquidos
buscándome en ausencia de bocas y perfumes
por ver si me exorcizo del verbo que nos busca.

martes, 6 de diciembre de 2016

No te asuste el giro


El humo en espiral que trepa y me relata
la dimensión inquieta que protegen los niños,
el sonido rugoso del agua cuando gira
alrededor del nudo que define mi cuello.

El color de mi whisky si te sabe desnuda
sosteniendo en tus ojos todo eso que no fui,
el silencio preciso recorriendo tu boca
cuando apago la luz comenzando un presente.

Todos estos instantes que suenan tan exactos
- porque jamás se dicen, porque son los que ocurren -
los parí soportando siendo siempre el culpable

sin jamás ser la víctima; si un excesivo arrojo
también marca las huellas que dejo en la pared
no te asustes del giro, es Roma contra Andrea.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Mohín indomable


Si sientes como yo la caída, la pena
de una voz que no alcanza a decir ese nombre
que pretende de sí, buscándolo con celo,
rabia, firmeza y sed de juventud madura.

Si en tu cara golpea el vendaval
y en tus manos azulan los granizos
que esculpen en los pobres su grandeza de herida
crecida al erigirse en cicatriz.

Es posible que intuyas en mis ojos
los soles con que sueñan los recios carenciados,
que presientas mi vientre conocedor de pólvora.

Que entonces retrocedas o te afirmes
con lástima fingida o con orgullo
para volcarme despacio tu mohín indomable.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Esa condición de los notables


Cuando cruzas de pleno la primera frontera
que te marcó las tardes y las noches
dejándote sin nadie de los tuyos
y empiezas con cadencia a devolver cariño.

Cuando te duele abajo el golpe que recibes
de una lengua manchada por lo que no posee
y evitas responder como exige tu sien,
destrozando de un tajo todo el rostro.

Es entonces que tensas y que ajustas
el aliento del hombre sin su sombra,
la figura del héroe triunfando de las llamas.

Es ahí que reirás y llorarás
por esa condición de los notables
que no pueden volver nunca a ser lo que fueron.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Libre de mí te sé

Sé que me vas mirando la sonrisa
y la palabra inquieta que dispongo
como una copa cara, como una ofrenda pura
sobre el cristal nocturno que me puebla la noche.

Sé que me crees firme como un mástil
y loco como un tigre encarcelado
que porta en los colmillos el ritmo de la selva
latiendo entre sus ojos un clamor de venganza.

Yo te sé sin mis cosas quebrantando tu voz
sin que la turbia forma de mis manos
alcancen a decir la verdad de tu andar.

Libre de mí te sé, libre de mis demonios
capaz de liberarme de todos mis infiernos
si acaso te concedo que me haces sonreír.

viernes, 2 de diciembre de 2016

El pedido


Quizás no puedas ver, puede que sólo niegues
que mis errores tienen un origen
-un parto un poco oscuro, sin un médico
haciendo que la cosa duela menos o nada-.

Ni te culpo de nada, ni me excuso de todo;
tan sólo te planteo que es posible me ignores
el motivo del pulso, la presión horrorosa
navegando en mi sangre  tratando de humillarme.

Solamente te pido que al mirarme te veas
con todas mis caídas y todos tus empujes,
con todas tus flaquezas y todas mis locuras.

Que en mi nombre no sientas la mentira vulgar
de los que nunca caen, de los que siempre son
el ejemplo a seguir por no saber sentir.


jueves, 1 de diciembre de 2016

Tanta fatiga de piedras y pinos



Tanta fatiga de piedras y pinos
para encontrar que construyo, despacio
la soledad en mi piel; los caminos
sobre mi edad y mi dúctil espacio.

Tanto temor y quebranto que entiendo
que todo pasa y se instala en mis manos
si me atornillo a su espalda, si tiendo
sobre sus ojos los míos, arcanos.

Todo tan simple, tan cruel la batalla
que mi razón se extravía y me hiere
por protegerme de Roma y sus odios...

Y yo que insisto en querer dar la talla
gritando a Cronos que calle y espere
ver nuestros nombres llenando sus podios.




sábado, 26 de noviembre de 2016

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 2


Sin duda, el punto de quiebre se da cuando ese gusto que estás desarrollando te lleva a tomar clases particulares de tal o cual disciplina. Pongamos el caso de guitarra clásica, y que las clases sean de una hora dos veces por semana. Vos practicás todos los días y, cuando toca, el profe examina si pasás o no de lección. En cada clase, va marcándote tus errores y te va pasando tips que perfeccionan tu postura de manos, de espalda, y todo lo necesario para que mejores clase a clase. Sin darte cuenta, poco a poco, comenzás a aprender a autoevaluarte.

Bien, supongamos que no tenés tanto dinero como para pagarle a un profesor y que venga hasta tu casa, entonces buscás uno que cobre menos pero ahora sos vos quién tiene que ir hasta el lugar donde el profe enseña. Así, esa "una hora" de clases, en realidad, pueden convertirse en dos horas, dependiendo de cuánto te lleve ir y volver a ese lugar en donde el profe pasa las clases, ¿no? La cosa cambia si vas en taxi o en colectivo, si te llevan tus padres en el auto, o si vas caminando. Distancia y medios de transporte cuentan mucho.

Ahora, extremando las cosas, supongamos que no tenés dinero para pagarte un profesor pero, como tenés algo de talento, y algún pariente tuyo tiene un amigo que conoce al amigo de un amigo, etc., zas que te consiguen una especie de beca con un profe. Es decir, te consiguen un profe gratis. Aquí, a partir de aquí, ahora también comenzás a valorar el tiempo de ese profe, el tiempo que generosamente te está obsequiando. En esta situación, ya no por tu dinero, sino por valorar el tiempo del profe no podés llegar tarde o flojear en tus prácticas diarias. Lo sabés.

¿Y qué pasa cuando se vienen los exámenes para pasar de curso? Bueno, como las mesas examinadoras se componen de profesores desconocidos, la cosa no da para cometer errores, por lo que normalmente las prácticas se intensifican de tu lado y, por ahí el profe también se vuelve querendón y te pasa una hora más extra. Aquí ya está internalizado el cálculo del tiempo, cuánto me lleva ir, volver, qué día puedo, qué día no. Si postergo esto, si adelanto aquello. Combinar el colegio, la familia, los amigos. Todo el rompecabezas se va sujetando a la variable sencilla como complicada: tiempo.

Aparte, vos imaginá que la casa del profe te queda lejos y tal día te puede llevar un amigo, una tía, tu viejo, y que de venida te puede traer fulano o mengano. Como se ve, en el desarrollo del gusto, aquí como ejemplo de clases particulares, uno aprende a valorar, también, y mucho, el tiempo ajeno, el tiempo de los demás, la rutina de los demás. Así, cuando alguien nos brinda su tiempo para ayudarnos en el desarrollo de nuestro gusto, nos está entrenando de la mejor manera a valorarlo. Sin necesidad de discursos, a pura vivencia, nos hace apreciarlo.

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 1


viernes, 25 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .3

We love and we never tell
what places our hearts in the wishing well
Culture Club. George Boy

A solas caigo al fondo inútil de mis daños
mirando atento las paredes, sus roturas,
el piso sucio, desteñido de amarguras
marcando a penas el andar de aquellos años...

Y vuelco el golpe inexistente y me respiro
feroz, hambriento de saber si todavía
podría un beso dibujarme una alegría
que talle y forme con mis furias un suspiro.

Me plazco y sufro, como mandan los manuales,
llevando flores a los vivos y mordiendo
las piernas gruesas de la china que me banca.

Reboto, sigo, incluso callo a mis iguales
- mis egos rotos - si me dicen van perdiendo,
por ser, tener, y parecer una luz franca.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .2

Desde un rincón me mira silenciosa
detrás de sus rodillas replegadas,
sabiendo que la mido desde lejos
desde esta lejanía sin palabras
que nos fija al silencio y que nos cubre
de las horas de afuera, donde hablan
aquellos que no sienten ni conocen
esto que nos nació de entre las llagas
de haber vivido pronto lo tardío
y a tiempo lo perfecto de una carta.

Me acerco, más que torpe - con ganas de vendimia,
gozando de la duda marchita en el pasado -,
a la escala infinita de sus iris luciérnagos
bebiendo de la dicha de sus gustos extraños,
y comienzo de nuevo a ser ese que fui
junto a este menos loco aunque mucho más raro,
justo, mientras sospecho su fiereza que espera
cuándo marcar su tórrida manera de verano
sobre el invierno rudo que sonríe mi frente
sin tener que borrar, de la otra, cada paso.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .1

"Si se cierra una puerta se abren nuevas opciones",
me susurra el anciano que ríe enloquecido
su superioridad de pájaro sin nido
como si conociese mis últimas canciones.
Sin altivez le acepto saber mis emociones,
por no mentir me callo procurando el silencio
que me aquiete profundo sin eso que potencio
cuando sumo mis bajas mirando las heridas
que por no causar porto en el alma sin bridas
pidiéndome ajusticie el dolor que presencio.

¿Algo en mí todavía es suficiente
para subir de noche hasta los soles
sin beber ni biblías ni alcoholes
creyendo que la mierda se hace gente?
Creo que sí, seguro cual demente
que se sabe su nombre y su destino,
apuesto, trepo y subo mi camino
con mis manos sabiendo de los daños
al final de los lúgubres peldaños, 
esa rotura breve que domino.


martes, 22 de noviembre de 2016

Sin dramas excesivos

Cuando hablas despacito, como en puntas de pie,
escanciando vocablos en el auricular
como pétalos suaves que buscan alcanzar
la dicha del que escucha tu porqué y para qué
andar cantando salmos pretendiendo una fe,
las tripas se me vuelcan, algo gruñe aquí dentro
que casi, casi, hace pierda el norte y el centro
de mi eje taciturno, que si quiero se prende
de las ganas de guerra  que me exhibe ese duende
al que llamamos ego, tu vulgar baricentro.

Me contengo sin dramas excesivos
recuento mis pesares, mis errores
y suponiendo el karma, los horrores
que causé en otra vida sin motivos
acepto y pago, soy los diez mil chivos.
Pero, en el fondo, hablando un poco en serio
jode un poco me mezcles el misterio
de lo "teo" con mierda de rituales
cagándome los martes que sin males
los vivía tranquilo, a mi criterio. 


Tiempo y gusto desarrollado - Parte 1



En la primera infancia la cosa va de jugar como principal actividad. Uno juega de acuerdo a sus capacidades motrices y demás condicionantes, juega con lo que tiene a mano, ponele autitos, muñecas, pelotas, lo que sea; juega con sus hermanos, con sus vecinos, con su madre, con su abuela. Y uno deja de jugar para comer, para tomar un baño, para echarse una siesta y para el sueño nocturno. El tiempo que uno lo pasa consciente lo destina entonces, prioritariamente, a jugar y divertirse. Cuando esto es así es que la cosa se pone bonita y la vida es bella.

Ya en la escuela la cosa cambia, ya no todo es juego. Hay horas de aula, minutos de recreo, tareas en el hogar y variables así. Es entonces que comenzamos a distinguir entre el tiempo que dedicamos a lo que nos gusta y el tiempo dedicado a lo que pudiera ser que no nos guste, o no nos interese, o nos aburra, o incluso nos moleste. Es aquí que cuando con mayor o menor consciencia comenzamos a valorar el tiempo: cuánto valen diez minutos de recreo, cuánto 40 minutos de matemáticas y cuánto 40 minutos de música. Cada actividad pesa diferente.

En la pubertad y/o adolescencia una minoría habrá de desarrollar un gusto muy intenso por el arte, el deporte y/o las ciencias, y si tienen las aptitudes necesarias, probablemente terminarán dedicando un tiempo extra curricular al desarrollo de las mismas. Esta minoría experimentará una cosa que el resto de sus compañeros habrá de ignorar: que el tiempo es el mismo para todos y, como ellos tienen un objetivo extra, para ellos el tiempo será más valioso. El que no tiene un gusto intenso por algo, obviamente no le va a dedicar tiempo extra, entonces probablemente las horas le parecerán las mismas.

Pero para el que se apasiona por la música y quiere participar de un concierto a fin de año, cada día cuenta como una oportunidad para practicar, mejorar y estar a punto para ese momento. Para el que quiere subir de rango, y pasar de cinta azul a cinta roja, cada hora cuenta; sabe que faltar a un entrenamiento le va a pasar factura en elasticidad y resistencia. Esto es, quien tiene un gusto desarrollado y se involucra en ese gusto, termina por marcarse objetivos y, cuando uno tiene objetivos, el tiempo tiene un valor muy preciso, de lo más puntual.

Por otra parte, así como el que tiene el gusto desarrollado disfruta de emplear sus horas de ocio en ese gusto, para el que no ha desarrollado ninguno las horas de ocio pueden convertirse en una tortura. Es aquí en donde aparece la primera divergencia, la primera separación natural entre quienes valoran el tiempo y quienes no lo hacen porque no saben en qué invertirlo. Los adultos que no tienen un gusto desarrollado muchas veces quedan en evidencia porque no saben valorar el tiempo propio ni el ajeno. Normalmente son los que suelen llegar tarde, los que son impuntuales por norma.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Verónica

El tiempo me sucede entre las manos
y yo, todo desierto, desmesurada calma,
le perdono la prisa, la inquietud que en el alma
le imprimiera su padre, dominador de amos.
Así, semidios torvo, entre reclamos
me abro paso y silente asumo su figura
de niña algo bandida probando mi cordura
que juega entre niveles de demencia
o sensaciones simples de conciencia
sonriéndole despacio a su rubia estatura.

Algo se teje abajo, por encima del ego,
algo que se acomoda y que me busca
como una presión ciega que me ofusca
con un nombre de yegua, sol y fuego.
Salgo, de un golpe salgo, de la arena entro al juego
me lleno de sus ojos, de su risa escondida
que violenta mi sangre y al tiempo me intimida,
porque le intuyo pétalo valiente porque frágil
ante un audaz idiota como yo que por ágil
descuide el pretenderle sea mi  consentida.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Domador de penas

Let's take a ride, and run with the dogs tonight
In Suburbia
You can't hide, run with the dogs tonight
In Suburbia
Pet Shop Boys

Domador de penas
***

Algo, un poco de fiesta me venía buscando
por entre tantas sombras, debajo de las letras,
sobre la piel distinta de una tigra
que esconde de mis fauces su potencia de hembra.
Demasiado cansancio de repetido agobio
me sacó de los ritos del que sueña
y me arrojó a la calle del ahogo
donde todo es candado y no hay ninguna puerta.

Más de una descarriada se pregunta
- lo sé muy bien, lo sé con dos cabezas -
por qué ceder la tela, la historia, el apellido
a la improvisación bastante negra
de un sediento que implica dolores que se dicen
sin hablar, que se sienten al rozar las caderas.
Yo no sé, les respondo, desperezando bruto
los hombros tensionados, la luna entre mis velas.

Sigo viajando a mí contestando las cartas
de amor y las de ciencia
con ese desapego que me excluye
de abrazar a cualquiera.
Sigo escribiendo cosas que solo marcan gestos
acaso notas sordas cantando mi manera
por invitar, así, por pretender
que la diosa por fin me escuche y me comprenda
este puente que tiendo sobre todos sus daños
como quien sabe ser un domador de penas.



jueves, 17 de noviembre de 2016

Ese rumor que llueve

Vas a tener, y sola, que disculparme el drama
de vivir intranquilo al borde de tus sueños,
por mantenerlos todos sin esclavos ni dueños
evitando precises de una cruz en la trama.

Que ajustarte la risa al poder de mis pasos
si el miedo me visita y por darle pelea
le muestro que tan sólo soy quien más te desea
y sabe de tu aliento venciendo  a los ocasos.

Por mi parte, aprendiz de peregrino breve
habré de demorarme eones en tu ombligo
hasta lograr la amnesia de tantas pesadillas.

Beber de entre tus musgos ese rumor que llueve
su cadencia de hueco que me huye y que persigo
en una danza indócil donde cedes y brillas.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Acepté te perdía, que fuiste una derrota

Te permití el insulto, esa bajeza horrenda
por la que se resbala desde lo más mediocre
hasta el asco profundo, sin vergüenza,
de repetir lo ajeno día y noche.

Vociferaste alto, grave perra
tu condición de chica rica y pobre,
tus falsas esperanzas, tu gruesa decadencia
- que te infectó las ganas - y tu moral tan doble.

Acepté tus berrinches esperando este tiempo
en el que ya sangrado puedo invocar mi boca
que todavía debe aprender labios nuevos.

Acepté te perdía, que fuiste una derrota
y volvió el brillo suave  de no ser quien depende
sino quien tiende apenas sus más honestos puente.


lunes, 14 de noviembre de 2016

El olvido también se riega cada día

Anclado al aire que me empuja a los desiertos
de historias áridas, sabiendo que el olvido
también se riega cada día, soy un ruido
que vuelve inquieto a perdonarse algunos muertos.

Si luego, solo con mi voz destruyo puertos
y quemo naves por seguir el sonido
que insano muta mi soñar en un bramido
he vuelto a ser el ciego hostil quebrando tuertos.

Mas pasa, todo acaba y pasa y se detiene
atrás, delante, de la mano que sujeta
los labios limpios de mentiras, de luz blanda.

Y todo pesa, recomienza y nos deviene
si quiero y tomo los finales, cada meta,
de un solo trago por joder y ser quien manda.


domingo, 30 de octubre de 2016

París


Desde abajo los fierros, las nubes, cada piedra,
quedan condicionados, totalmente sujetos
a nuestras pocas lentes con las que decidimos
qué estatura revisten, cuánto impacto contienen.

Pero ya desde arriba todo se vuelve poco
incluso a quien lo ve y lo asume callando
la sensación de grito, de espasmo en la garganta
si el Sena sin La Maga le vuelca fiero a Julio.

Yo también soy mis muertos - todos los escritores
que izaron mi tristeza tallando mi alegría
con calles y vivencias de todas sus ciudades -.

Fui, con ellos, sin ellos, uno más en París
solo de mí, tan sólo, que mi dicha fue oscura,
apenas asequible con un beso francés.

sábado, 29 de octubre de 2016

La tilde, el verbo...


Levanto a solas y sonriendo con desprecio
un puente móvil que me aleja de la gente
que nunca supo manejarse en la corriente
de Venus, cruel, si del amor traza lo recio.

Confundo el paso, las maneras, cada juicio
que herido acepto disfrutando de la risa
ardiente, breve, de su boca en la cornisa
en tiempos otros, con mi piel a su servicio.

La tilde, el verbo, cada corte entre los labios
andando taxis, escondiendo que no escondo
tu vientre junto al mío, nuestras mil roturas,

tendrán que Hacerse, que recibirse de sabios
saberse viento que no vuelve, anclar lo hondo
de un pecho en otro por parir nuevas honduras.

jueves, 27 de octubre de 2016

Cartesiana

Muerdo el nudo preciso de mis dudas
saboreando el filo de mis dientes
cuando marcan el cuero con su asfixia de años
como dejando señas que miraré al regreso.

De fuera y alejado me recito su nombre
y el nombre de su padre que no miró mis ojos,
dejando que lo frío me recorra
la memoria sencilla y fatigada.

No sé si descorrer de nuevo las cortinas
para no terminar de comprender las cruces
que alientan la divisa de "si busco lastimo".

No sé si sigo así, sabiendo que persiste
lo que dejo me lata aunque a veces me pudra, 
o doy vuelta la página ejerciendo mis fauces.


miércoles, 26 de octubre de 2016

Recordándola


Ajeno de lo ajeno me apropio del espacio
que fui labrando ciego a los insultos
de los mortales simples, los adultos
exuberantes siempre de andar poco y despacio.

Crezco desde mi sombra silencioso y, reacio
a celebrar con nadie mis indultos,
viajo silente a mí por los ocultos
pasillos y escaleras que hacen este palacio.

Al final de un jadeo presiento su figura
como sonriendo triste, o sollozando alegre
el hallazgo que porto debajo de mis cejas.

Se me desdobla el tiempo y su cintura
pareciera pedir que me reintegre
a las danzas azules, las complejas.

lunes, 24 de octubre de 2016

De mis heridas solo yo soy el dueño


Haz el mejor esfuerzo que permitan tus músculos
tu inteligencia anciana, tu imaginación honda,
a ver si acaso puedes desfigurar mi rostro
con uno o con millares de golpes comedidos.

Tensiona todo el drama  de tu fe repelente
oponiendo tu historia a todo mi futuro
en el intento ansioso, viperino y candente
de torcer el sendero que ha esculpido mi nombre.

Triunfa sobre mis cosas hasta un profundo daño,
no servirá de nada, seguirás dando pena
- una pena cansina, podrida de sí misma -

porque de mis heridas soy yo el único dueño
señor y propietario; el que sobre ellas manda
y determina cuándo las vuelve cicatrices.

sábado, 15 de octubre de 2016

Yo no quiero escapar

Los vidrios por debajo de mis párpados
parecen pretender el imponerme
acaso un dolor nuevo, o primitivo
en un lenguaje recio pero inútil.

Alguien, nerviosamente me sonríe
en un intento frágil de esconder
su miedo, su vergüenza de mis cosas
esparcidas, quebradas, irredentas.

Yo no quiero escapar, y doy la cara
que oculto a los espejos porque odio
los supuestos sencillos, como falsos.

Abro entonces mis ojos para que luzcan puros
el asco que les bulle  cuando sienten les miran
quienes aunque respiran hace rato están muertos.


viernes, 14 de octubre de 2016

La secuencia

Cuando adivino el modo de la embriaguez precisa
que borrará mi pena fecundando una boca
con el gesto tranquilo de mirar hasta el fondo
del último peldaño de una mirada ardiente.

Cuando dejo el reposo, como cualquier apuro,
y soy amigo inquieto de mis claves y ritmos
que aprietan y distienden mis músculos y venas
en un concierto acústico escrito en la mayor.

Entiendo nuevamente el millón de fisuras
que fueron necesarias marcar en mi cerebro
para burlar un todo erigido por partes.

Comprendo la secuencia  del poema y los labios
que habrán de susurrarlo un viernes en la noche
por mi fama de amante protegido por Venus.


domingo, 9 de octubre de 2016

Obligado

Su voz era un torrente que sugería el juego
invitando con ganas a la desobediencia,
a no dormir "la siesta paraguaya"
en desafío al duende,  al raptador de niños*.

Yo no tenía miedo - nací loco
o muy contra corriente - así que arremetía
tras soltar el aviso a mis dos alacranes,
que nunca me dejaban pecar en soledad.

El arroyo nos guiaba hasta lo alegre
de la risa infantil, hasta el bullicio
de disparar** silentes  y volver a hurtadillas.

Alguna vez nos vieron y ligamos garrote
pero siempre fue tarde, pues vez que nos pillaron
ya había germinado el contento sin fin.

*Yasy Yateré

** Correr

jueves, 6 de octubre de 2016

Quote 17


One looks at them from one side of the counter forgetting exactly that, that it has two sides; and that one day this counter seizes us of a side and that to the following one- more for biometrics that for another thing - will seize us from the other. The trick then is always to put yourself in the eyes of the one who is on the other side, and then is the seller who is looking from the eyes of the buyer, and the buyer is the one that examines the eyes of the seller, both, more correctly, emphatically, and more humanly. The humble pride takes place then of being able to learn of everyone.

Depending on what day of the year, and of what year of a decade, there are those who would like to be judged by the majority, to be then those who would not like to be nor seen by the same majority. The parents are, like this, the same way as a minority or majority; equally they constitute a unique entity of quality and quantity without many apparent options of any alteration. Here, the real mess consists on applying that thing about "that bad disciple who does not overcome its teacher’’, because bad parents usually generate new bad parents until, suddenly, someone breaks the genealogical tree and then we advance.

This to get rid of the tree, which well can be covered with an incomparable dramatism, it could also happen with the calm- although firmly - sequence with which the younger son leaves the family business of coffins and decides to enter in the business of ice creams. To go beyond the established thing, of the fixed thing, or said otherwise, to abandon the system of unreasonable repetition constitutes the first of the steps towards the generation of a "news" reality. Let's agree, here in the line, that to emulate is far of the traditional one ‘’copy/paste’’ that we inherit long before Windows. Or what seems to you?

miércoles, 5 de octubre de 2016

¿Qué tengo que no tiemblo?

Te molestan mis pasos precisos como firmes
por la puta cadencia que bien sabes
invitan a la danza, a la risa y al sexo;
te irrita mi mirada hostil y resentida
nublada de inocencia hija de puta
en la que cabe Cristo y Judas y tu madre.

Y como sigo virgen, a pesar de ser puto,
te lanzas como bestia a morder los talones
de un Aquiles maldito que no sabe morir,
que te ofrece un espejo, así, de golpe
para que veas, dulce, tu reflejo
de sangre anciana, estéril y mordaz
bañando la avenida del olvido.

¿Qué es lo que pasa, guapa? ¿Qué tengo que no tiemblo?
Los demasiados días, me supongo,
jugado por tu nombre
- nombre de barro y oro que ama ser sólo barro
porque teme la altura -,
 las demasiadas burlas del destino
que no pagué en cuotitas, sino con el plumazo
que dan los locos solos cuando aman.