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lunes, 21 de diciembre de 2015

Sin ladridos, mejor



Sí, me he fijado en sus modales; ni me asquean, ni me molestan. Apenas sí me generan un poco de lástima pasajera, algo de vergüenza, en todo caso. Sí, decí lo que querrás, pero yo ya los tengo carpeteados y, como dice el libro, no hay nada nuevo bajo el sol. Ni siquiera me cansa, fijate bien en lo que te estoy diciendo, ni siquiera me cansa ese aire de altanería que con palúdica vehemencia intentan sostener detrás de alguna que otra frase más o menos procaz, porque para ofender, al menos en mi caso, hace falta mucho más que insultos.

Aparte, es sabido, si no me llaman yo no entro. Y si me llaman voy hasta "vencer o morir", violencia escrituaria por delante - aquí calculá que aquello del sexo intestinal es preescolar para un mierda como sho -. Es decir, el que perdió el norte, rompió biela, quemó fuente, y demás variables, se le nota a la distancia y yo no tengo ganas de perder saliva con daños menores de este tipo que se diagnostican prima facie así: 1- el hispano que se apega al inglés (incluyendo nicks)  y 2- el rioplatense que reniega del voseo y escribe pal culo.

Yo sé que hay quienes se toman en serio este tipo de afrentas porque, en todo caso, no dejan de ser afrentas. Yo sé que hay quienes se dicen que son todos fuegos de artificio que se disparan entre una pandilla de locos, y que entre locos no hay heridos. Yo sé que no faltará quien piense que todo está orquestado - usté me crea, misía Pepita, hay de todo, ya le digo -. En todo caso, no tiene porqué ser una pena, todo lo contrario. Un tarado menos - pero ¿por qué afirmás que es hombre? ¿acaso viste su pene? -

No tiene por qué ser una pena porque, como siempre, todo sirve para mostrar quién está de qué lado de qué vereda, si es que las veredas, las calles, los ríos, las fronteras existen. A mí me sirve para confirmar una vez más que, al menos dada nuestra condición económica, tenemos la posibilidad de ejercer una importante cuota de libre albedrío, que no es para nada poco, ¿no? También me sirve para confirmar que hay gente que escribe, lee, y aún así no pasó del examen del párrafo 3 de este posteo, ergo: pobre gente, che. Mirá que llamarse Miel...

En fin. La cosa es así, para los principiantes, digo: en internet el año dura 2 meses - o menos -. Alguien, persona física o jurídica se mide por su estadía en el mercado. Ergo 12 meses son 6 años, así de simple y complicado. Hoy día, a mi criterio el año en internet incluso puede ser considerado como de 45 días, casi menos, dependiendo de exigencias. Así que vamos, darle pelota a una empresa personal o jurídica que tiene menos de 15 años en el mercado, vos le darías pelota¿? O tenés que ser pelotudo, o tenés que ser pasional.