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jueves, 17 de diciembre de 2015

67. El prisionero

"El prisionero siempre es el mismo: ninguno".
Asira

Ya comprende que el tiempo ni le falta ni sobra
que el mundo que percibe es espacio que sueña,
que del todo apenas aprisiona una seña
desde la cual consigue evitar la zozobra.

Entonces es que a nadie regala su mirada,
dominando sin gestos bruscos a sus captores
retiene para sí los últimos colores,
su legado, su herencia de vanidad sagrada.

Las cadenas marcando surcos entre sus brazos
las siente como dueñas del que las construyó
los guardias le parecen tullidos sin un templo.
                                                  
Sonríe nuevamente, se está haciendo pedazos,
no le importa, persiste, es el que desoyó,
el hijo de sí mismo, sin final, el ejemplo.