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domingo, 22 de noviembre de 2015

Mi risa

Mi risa, amor de mis mejillas adoradoras de tu vientre, dime cómo la recupero siendo que la desposaste sin mi consentimiento, a escondidas, como el robo perfecto de un ladrón incapaz de admitir ni la crueldad de su falta ni la perfección de su accionar.

Mi risa simple, la que escondo de los tontos
y ofrezco indócil a los puros en mi afecto,
se muere sola sin tu voz, por el defecto
de ser en mí quien más te busca entre los sontos.

Silencios arduos me dedicas y respondes
con crueles modos a los actos del tullido
que quiere y busca no saberse incomprendido
por tantos filos que te pueblan y me escondes.

Te quise otrora. Sin el nombre que te espera
torcí el camino de mis ojos por los tuyos,
y aquí me ves, queriendo entiendas que te amo,

que cada herida que viví quise me uniera
a un golpe duro, casi azul y sin orgullos,
al beso tuyo que preciso y que reclamo.