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domingo, 5 de abril de 2015

Mucha la mañana

Mucha era la mañana para un chico que oscuro
fingía ser feliz, sin esa depresión
que hiriéndole la boca cortaba su canción
de preces que sabían a dicha y a futuro.

Era sano y seguro
una cúspide suave cargada de emoción
que amaba a su papito y amaba a su nación
hasta que vio lo puro.

Entonces sucedió la manera del vientre
la cadencia sencilla de una hembra que sin dolo
le dibujó en los ojos lo fiero del cariño.

Ahora que ella hace que en mi adentro me encuentre
con la verdad precisa que palpita en el solo
celebro ser el viejo que aprende a ser un niño.