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jueves, 16 de abril de 2015

Lechugas y chorizos

Tú has visto cómo martilla el pasado
si acaso entregas el alma en un juego,
cómo los músculos sufren si expones
tu integridad por lograrte algún triunfo.

Mis cicatrices palpaste, las chicas,
con mano experta que sabe de quiebres
y de curar las roturas que portan
los que no temen y buscan altura.

Y yo te miro y requiero la luz
que se desborda en tus ojos de gata,
ansiando el roce que marque sin penas

que sos de mí, que de vos mi querer,
muy por encima del tiempo que viven

los que carecen de Roma en la sangre.