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miércoles, 29 de abril de 2015

57. Buscando el límite

"El dolor de subir una pendiente se calma al llegar a la cima. Cuando al dolor se le encuentra un sentido se convierte en sacrificio, y es aquí en donde todo maniqueísmo se diluye".
Asira.

Las paredes aullando la falta de esperanza
a cada paso vuelto un gesto doloroso,
la caída vulgar al grito silencioso
que se exhibe y se porta sin una semejanza.

Con las costillas rotas y el aire que no alcanza
colocando en el límite un fuego contencioso,
asumir sin protestas el daño misterioso
que recibe en el rostro el que sin nadie avanza.

Entonces tanto pétalo a destiempo marchito
las rodillas dobladas y la boca diciendo
la burbuja de un credo que a penas se sostiene.

Y una visión lejana más allá de lo escrito
como una sensación de luz pura en estruendo
que obliga a perseguirla y así el alma serene.