Printfriendly

sábado, 28 de marzo de 2015

Como un mantra

Se dijo que el dolor de amar se cura
- o al menos se tolera - al ser amados,
que en fila india avanzamos yendo atrás
de quien nos da la espalda.

En mi caso es lo cierto una alegría
casi incluso inocente, acaso pura
el saber que la tengo atareada
al menos una hora cerca de mí.

Ya después viene el duelo nocturnal
donde me busco a solas en ausencia
de su piel que me hiere en el recuerdo.

Y aunque todo se vuelve un poco gris
hay también la promesa que me digo

cuando musito apenas, como un mantra, su nombre.