Printfriendly

lunes, 9 de febrero de 2015

Valentín Martín - Estoy robando aire al viento







Ficha del libro:
--------------------
Título: Estoy robando aire al viento
Autor: Valentín Martín
Editorial: Lulu editores
ISBN: 5-800100-652308
Nro. Páginas: 71
-----------------------
Estoy robando aire al viento

por Silvio M. Rodríguez C.


El autor confiesa que este poemario nace de un poema ajeno, el cual lo ha multiplicado en treinta y ocho escalones en espiral y un epílogo con los que juega en el intento de definirse sin más recursos que el de su propia voz. Digo “juega” porque es más lúdico investigarse a uno mismo a través de una poesía -irreverente y sólida- que a través de una prosa crítica disfrazada de ensayo. Por otra parte, cuando el autor cuenta lo que quiere contar y teniéndose a sí como primer lector, es cuando menos ataduras habrá de tener, cuando más libre será.

Hubieron viajes, seguro, migraciones que llevaron al ámbito “donde la justicia se parecía tanto al amor”, y una infancia donde el pichón de hombre grande disfrutaba más de crecer que de los besos, donde el derecho a vivir era algo que ya estaba dispuesto a exigirlo. Y hay, por encima de ese tiempo en donde “Vivir no era una hazaña porque lo peor no tenía futuro”, un tiempo que cuya definición cabe en este “… se alza hoy una fe que arde/ donde se extermina el círculo de las ventanas tristes”. Hay que ver cuánto futuro había ya en cada pasado.

La contrastación de lo que fue con lo que es pareciera ser el  motor que mueve a este libro, pero no hablo de comparar décadas, o tales y cuáles años entre sí, sino de la expresión desde el hoy de un montón de variables sucedidas en el antes. Tenemos que “En la vejez los sueños están más caros/ pero en cambio la lucidez se alarga/ como cuando de niños nos crecían/ en el bolsillo las perras del domingo”, mezclándose con posibilidades dolorosamente terribles, con una realidad bastante extrema en la que “Ya nadie se fía ni del desencanto de los espejos”.

Hay también, a raudales, a llovizna, a chubasco de medianoche y a granizo de mediodía, ese amor pasional, hecho de carne hambrienta y de boca cargada de besos a entregar con la urgencia que provoca el coincidir con ese alguien que a veces siempre estuvo esperando, o que fue tomado con la más franca de las sorpresas. Y desde ese “explosionar nuestro estertor de mozo y muchacha, tormentas/ donde no se lavaban las tardes sino que morían matando”, reflexiones de piedra volcánica “como los pájaros migratorios,/ buscan una última hermosura/ donde apoyar la mano derecha/ levantar el otro puño y exiliarse.”

En este poemario, en donde el autor luce un desenfado ágil, cargado de lirismo, no deja de haber un trabajo de exploración respecto del propio ser, desde la visión que logra la inteligencia sirviéndose de lo vivenciado como herramienta de análisis. El autor ya se conoce, pero vibra en cada poema el deseo de contarse, y lo transmite al lector llevándolo del disfrute estético al análisis coyuntural del que escribe, del texto ajeno al propio texto de vida. Esto, porque al igual que la risa o el llanto, también la introspección se transmite cuando una poética nos empatiza con su fondo.