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martes, 10 de febrero de 2015

87. En el nombre



Con los puentes levados desemboco en la noche
que me estuvo esperando como una amante núbil
esperando la preñe de soles dibujados
en su matrix de azules sin rubores granates.

Cansado, me entretengo desperezando el modo
de mi lejana historia de hombres y mil creaturas
torturando lo denso de mi paciencia breve,
mientras me acerco calmo a su tersura grave.

Desconectado y solo me vuelvo compañía
que devuelve con gracia el millón de favores
que recibió en el antes de ser fruta madura.

Disfrutando de Escocia cruzando mi garganta
sin la tristeza torpe de tener que atender
al que llama en el nombre de sacros sentimientos.