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lunes, 19 de enero de 2015

Cuatro mujeres

Cuatro mujeres expertas en daños
toman mi cuerpo y lo empujan al límite
sin escuchar de mi boca una queja
mientras mis músculos arden con furia.

Una usa cables que lanzan corrientes,
otra prefiere lo duro del codo
para azuzar brutalmente mis nervios
mientras con pesas aguarda la bella.

La que me gusta sonríe al mirarme
y a veces toca mi zurda palpando
cuánto sendero me queda inconcluso

de recorrer y sentir hasta el iris
que nos defina de pronto en un golpe
tanto trabajo de roce y distancia.