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lunes, 3 de noviembre de 2014

Lo cierto



Vos creés que es tan fácil postergarse
hasta la hora suprema de la noche
en donde todos callan la caricia
que esquivé desde siempre, sin apuros,
cuando supe por fin que en lo mentido
basaban su discurso los medianos.

Me ves, estoy seguro, repartiendo sonrisas
sobre un papel inútil y que nadie comprende,
o derramando sangre sobre tres monitores
para una oreja inútil de mirar a mis ojos
sin que el asco o la lástima le pueblen los cabellos.

Me imaginás guiñándole a una dermis
extranjera del modo en que me vivo
lo que no soy y quiero conseguir,
calzándome el disfraz de pobre víctima
que inconsciente se sabe victimario
de un pedazo de carne percutiendo
su condición de sangre sin latidos
que acomoden sus horas y sus sueños.

Pero lo cierto va
por esa vía incierta que no reconociste,
por la sombra del puño que cuida mis espaldas
y hace de mis palabras un altar protegido
de mi propio, brutal y hostil resentimiento.

Lo cierto es que no estás
porque llené de puentes un castillo imposible
para quien da midiendo qué obtendrá como cambio.