Printfriendly

domingo, 7 de septiembre de 2014

Esta distancia indócil



Parece una armadura risueña o altanera
que me aparta de todos para poder de lejos
acercarme tranquilo al desastre gregario
que constituimos todos los que seremos hombres.

Pero sólo es mi ermita, mi silente disfraz,
desde donde escudriño las más secretas cifras
y a cada gesto mudo que deviene en una lágrima
le asigno una ecuación narrándome el ahogo.

Sé que me agoto y muero un poco cada vez
que apartado me explico el porqué de lo triste
desde mi ventanal de caricias carente,

pero sospecho a solas que si puedo conmigo
quizás otro consiga sin yerros arreglar
esta distancia indócil que nos puebla y desnutre.