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sábado, 14 de junio de 2014

Encerrado en la nube de mi mito (ejercicio antiasonancias, juuuuaasssss)



Se me secó de golpe el tiempo indócil
al medio de mis manos granizadas,
con el cansancio arriba del dolor
y algo antes del placer de hacerte parte
de esto que casi finge no saberte
araña luminosa en mi vacío.

Se me quebraron ansias como anhelos
en la garganta sola con tu nombre,
a un costado del mundo que repites
como yo repetí tu no callar
la envergadura cruel de las heridas
si te ganan el pecho y te destrozan
eso que guardas dentro de los iris.

Pero el dolor ya sé que va de fácil
y que aquello que cuesta en los peldaños
es sonreír a solas y querer
desde la propia piel rota y sincera
hasta la voz serena y nunca débil
sosteniendo los verbos y los humus
en la garganta inquieta que de Venus
consigue la palabra con qué herir.

Así que me divierto como un otro
que prescinde de ti, de cualquier quórum,
y le canto a mi rabia sorda y mucha
la armonía plagada de costumbres
alabando las cruces de lo inútil
que escucho proclamar a los oscuros.

Encerrado en la nube de mi mito
me abrazo a los silencios de este hoy.