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miércoles, 1 de mayo de 2013

Boludeces sobre la educación - Temer y comparar



Nos "enseñan" que nacemos malos y que el temor a Dios es un don. Traducido, esto es que nos marcan desde entrada con el sentimiento de culpabilidad. O sea, vos sos un pibe de 8 años, por decirte, y te viene el director de escuela, o la monja de turno, y dale con que sos malo, cuando vos como máximo lo que hiciste fue cazar algún pajarito. Y luego, aquí está lo bueno, a pesar de que sos culpable (de nacimiento), tenés una solución, es decir, ELLOS tienen la solución. Todo se arregla con que te arrepintás y pidás perdón, siempre.

Ahora, desde lo que pareciera el otro lado de la vereda, y aquí sí hay que ser un tantito inteligente para pillarlo, desde casa no falta quien salga con un "las comparaciones son odiosas". A esta sentencia se le suma el "no juzgar". A uno le imponen que comparar y que juzgar está "MAL", de manera que, implícitamente están comparando y también juzgando. El que compara es malo, el que juzga es malo, y quien lo establece es el que compara y juzga. ¿Vos te das cuenta lo sencillo que es, pero lo difícil que es llegar a comprenderlo tan sencillamente?

Con este quilombo que te meten en la cabeza, aparece una tercera variable, que son las calificaciones. No juzgan, no comparan, pero califican. Es decir, te agarran de los huevos sin posibilidad de escape. Si nacés, sos malo; si comparás o juzgás, sos malo; y si no aprendés lo que quieren que aprendás, sos malo. La única posibilidad que tenés de ser bueno es sentirte culpable y tratar de lavar tu culpa, no compararte con nadie, no juzgar a nadie y, calladito, sacarte las mejores notas. ¿No se puede comparar a Alfonsina Storni con Gabriela Mistral, ni a Messi con Ronaldo?

Para mí que es al revés, y que debiera implementarse este "al revés". Al terminar el colegio debiéramos haber recibido suficiente instrucción como para diferenciar, comparar y establecer un juicio respecto del catolicismo, el judaísmo, el islamismo y el budismo, como mínimo. Pero, en lo que me tocó, lo cierto es que salen católicos al pedo, que no entienden un pedo de qué va el catolicismo, pero tan, tan domesticados, que pasadas las décadas obligan a sus hijos a vivir la misma mierda que nunca comprendieron. Señalo aquí que no hay metáfora en decir que están violando la mente de inocentes.

Una mezcla de rabia y burla me provoca todo esto, sobre todo al mirar que siglos y siglos van pasando en la misma boludez. Sin embargo, YO SÉ que va a cambiar el tema, que de hecho, ya está cambiando. Y SÉ que mucha gente sufre por no expresarse, por seguir en la culpabilidad, atada a lo política y socialmente correcto. SÉ que tienen miedo, eso aprendieron y eso enseñan. Pero hay que entender que YO, como MUCHOS, venimos con las pilas dispuestas a empujar como para destruir. Como en 9 semanas y media: "no digas que no te lo advertí".