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sábado, 11 de mayo de 2013

Boludeces sobre la educación - Disciplina en aula y el mensaje de la imagen



Por más bonitas que estén las azafatas, en lo normal, nadie se anima a hacerles un lance, y esto ocurre por cómo están vestidas. Incluyendo polleras debajo de las rodillas, el pelo recogido y los zapatos bien cerrados, su atuendo trata de un mensaje de orden que impone distancia, al tiempo que tranquiliza y coloca en cierto nivel cualquier tipo de comunicación. Para ahondar en esto, pueden probar, a manera de ejercicio, cómo son atendidos en cualquier tienda de acuerdo a si están correctamente peinados o si llevan el pelo con el tradicional "peinado moto". Si estás peinado te atienden mejor.

Así, el primer punto que tienen que tener en cuenta los docentes a la hora de transmitir disciplina es, claramente, el mensaje que están enviando con la manera de vestir y el modo con el que se peinan. Traducido, una maestra despeinada no te inspira respeto. Digo esto porque yo tuve una maestra, allá por quinto grado, que siempre estaba despeinada, y a la cual yo siempre la pasaba por encima. La pobre, para que yo no arme quilombo en el aula terminaba alzándome upa. Similar situación está pasando con la profe de mi hijo que, despeinada, no lo controla.

En la última semana he recibido cuatro "notas", en las que refieren a la indisciplina de mi muchacho y con la recomendación tipo "era de acuario", de que hable con él. La primera vez que me pasó esto, hace dos años, y que derivó en una conversación con la maestra de ese grado junto con la sicóloga, les dije que yo no soy de hablar, que si el crío jode le doy una al momento y no vuelve a pasar. Les dije, además, que si el pendejo jode que lo caguen a palos o que sean ellas las del hablar correctivo.

En síntesis, dejé en claro que conmigo es "la letra con sangre entra", y que si quieren probar con cualquier teoría extra que le metan, pero que no me impliquen a mí en esas boludeces. Los que fuimos alumnos, y los que fuimos profesores, sabemos que el comportamiento en el aula lo tiene que manejar el docente, irradiando, sobre todo eso, irradiando, y, en su después, actuando. Sacar del curso a la mina que viene con minifalda, o ponerlo al rincón al quilombero no implica mucho Piagget, y funciona. Es decir, seamos claros, hay profesores con los que se jode tranquilamente.

Significo aquí, entonces, que no debería el profesor andar llorándole a los padres respecto de que el hijo tal o el hijo cual, no, por supuesto que no, sino al revés, debieran ser los padres los que vayan a llorarle al profesor de que es demasiado estricto, o demasiado disciplinado, quizás esto. Y ahí tendría que ser la dirección la que le diga al padre llorica que si no le gusta el sistema que lleve a su hijo a estudiar en lo de su abuela. Así que profes, es ponerle huevos y comenzar por la propia fachada. No es tan difícil.