domingo, 3 de junio de 2012

Resignation or not


Resignation or not

As it wasn’t pain what you looked for
You found an explanatory solution
You allotted some time, a few days in the almanac
You knew that it wouldn’t be enough for the deceit.

Of one you said idealist, of the other opportunist
Living your part in judgment
The hidden minutes when you decided
The consequence previous to your breathing
When finally they let you say what you wanted.

And not as they wanted
And not as you should
And not as you yearned
And not as you would preferred

But from your heart
With a little of anger
And a little of faith
Like those who do as they like

But not as those who love -
Between the game of chance
And the fortune to be able to count on
With a place where you will not fall dawn.

For the revenge, of his intention
For the sunrise that doesn’t belong to him
To whom you want to give as reprimand
To the one who asked and you denied

That day in which he crossed the borders
Not only for doing it
But for performing it
He didn’t have your skin as reason.

So you realize that somebody knows
What is planned and what is hidden
In the arms lifting a child
That refuses writing a letter later on

Where he would say what he wants
Without considering who is the one who wants it
Because what he wants seems to be a little more
Than what the other desires
Like an animated thing among puppets
Whose stings suspects with terrible clarity.

The page opened to things that happens
Electricity that explains the skin
Electrons ignoring the memory
And the air shared with somebody unknown
But it’s, like a dog when its owner has died.

Breaking down of many moments
Created between days and nights
Where nightmare and illusion came together
To converge in the human plexus
That without giving them sense will offer them shelter.

The yellow and the black
As there is no restrained crying
For a handful of true kisses
When all of them already departed
Leaving as a reminder only
The teeth images are biting something more.

That they overturn the appointment of their certainty
That they open from the plastic the hopes to the top
That in its own order admits and enjoys disorder
Of that someone who will end embracing without delicacy
The same pillow on which will not sleep who pretends.

That appears before dawn
That under the belly but above the eyebrows
What he stretches while smiling
Wanting but not happy.

That in a relative pronoun
It is forked without pretending
Leaving signs at the end
As if the beginning were so simple

Just like reading a book
And then telling
To one who wants to know
To be able to say what he knows

And not to pursue
As does the one who converts a lot into a little
For a waiting that he knows is another
But that bears her name
As you feel better when you are just passing.

El loro de siente lenguas - comentario



Ficha del libro:
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Título: El loro de siete lenguas
Autor: Alejandro Jodorowsky
Editorial: Ediciones Siruela
ISBN: 978-987-566-318-3
Nro. Páginas: 441
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El loro de siete lenguas
por Silvio M. Rodríguez c.

          Me enteré de Jodorowsky varios años antes de leer esta novela, viendo una entrevista (dividida entonces en varias partes) en Youtube acerca de Psicomagia. En ese momento me llamaron la atención el timbre de su voz, la dirección y el enfoque de su mirada, como la disposición de sus hombros y sus manos mientras discurría e interactuaba con el entrevistador. Se manifestaba conocedor del tarot y de la poesía, cosa que me atrajo, como también, de ese ambiente “psico” que desde un siempre – finito y explicable – vine rechazando fervientemente. Es decir, accedí a uno de esos calidoscopios que tanto me gustan.

        Con este recuerdo encima, y siendo un despreciador confeso de prólogos, prefacios e introducciones, al comenzar el libro fui directo al inicio. Desde las primeras páginas me encontré con personajes al límite de lo increíble, y con una trama que rozaba el absurdo. Sin embargo, y esta es una de las genialidades, la irrealidad propuesta en ningún momento dejaba de ser de alguna manera posible, y es, de repente, la crucial diferencia con “Cien años de soledad”, que viene a ser la novela con la que la refiero a la hora de marcar un nivel de imaginación superior a la media.

         Ahora, la maravilla del libro consiste en su esplendente y humilde para qué. Mirado de lejos toda la historia es una gran excusa de la que el autor se vale para exponer la lucha individual por alcanzar ese estado que podría llamarse felicidad, paz, equilibrio, o la suma de estas variables. Una lucha inconsciente que los personajes llevan a cabo en parte obligados por circunstancias externas, y en parte como consecuencia de las acciones que deciden realizar, de manera que todo va transcurriendo en la convergencia entre el pasado de cada cual y su propia capacidad de desempeñar el libre albedrío.

         Las diversas conductas descritas acaban siendo explicadas, cada emoción puesta de manifiesto va siendo retratada y sustentada con soltura y hasta con audacia, y esto, por el saber hacer del escritor y por su decisión de arremeter conceptos y preconceptos sin limitación alguna. Las vías y “desviaciones” sexuales, el alcohol y algo que va más allá de su abuso, el “ruido” mental que acompaña a la figura del artista, a la del intelectual, y a la de quien ostenta el poder político, son colores que Jodorowsky utiliza con una intensidad de vértigo y que ajusta a una línea de límpida resolución.

       Andrea diría “carece de errores”. Y es que “El loro de siete lenguas” habla en la principal, la cierta, la humana, la que nos identifica y la que nos proyecta, la que nos hace mirar afuera y adentro, la que nos toca ahí donde no sabíamos (o aprendimos a olvidar) que estaba el nervio. Sin duda, una de las mejores novelas que he leído, de esas que sufrís y gozás, porque conlleva en sí el triunfo de amalgamar proceso y resultado, esa extraña victoria que se produce al destruir la ignorancia y construir panoramas más amplios, y por ello más íntimos.

viernes, 1 de junio de 2012

What the fuck 6


6- Pero

Casi no me creo pensar en mí,
salvo esos ratos
donde noche y día desimportan
su condición de tiempo y espera,
cuando no hay otro nombre en mi frente
y sólo soy un vacío de ajenitudes.

Ni me veo ni me imagino
siendo lo estipulado,
todo eso que dicen de mí
cuando callo lo que sé,
en las mentiras que reflejo
en todas las crudezas que refracto.

Galán, hipócrita, sembrador
y una escalera de bomberos
hecha de puros adjetivos,
o un ascensor de desaciertos
que lleva de lo inexacto a la ausencia,
todo en el afuera que escucho
con los oídos taponados de vuelos a escondidas.

Cabría sugerirme, lo sé
adorar la piedra de Nietzche,
escupir sobre la hoguera de Bruno
tras beber cerveza con Belarmino,
y volver a la cancha con los cachorros*
a tirarle naranjas al árbitro.

Pero soy Silvio
y no me detengo en mí.

jueves, 31 de mayo de 2012

Paying it


Paying it

The neck is restricted by a necklace
That is connected to a chain
With the vigor of the conqueror
That is still alive for the fury dominating him.

Appearing soon the crown, a material distinctive
To cut open the skin of the temple
And making him stand out in the crowd
That he never imagined could be part
Of something that later would be called history.

In the suburbs the udders are licked
Of leprous cows crazy with thirst
For blood, pus and bile of the mornings
Under the distracted eyes of cathedrals.

In the facade of the hermitage
An exasperating fire
In the dance of homosexuals
In the innocent prayer of a hermaphrodite.

The purest sentiments
Of one bearing an instrument that he doesn’t understand
And the difficult consciousness of the object used
That for knowing silences its steps in the rain
Watching attentively when others eyes sleep.

In the desire to return and another asphalt more
The murmur arriving but not commented
What he perceived thanks to his surrender
That he attained for paying a price
The certainty he wouldn’t have to share.

In the warmth of the skin
And in the disorder of the fingers
That crosses the fringes like saws
Of one smiling under the light of a lamp
As if what he lives weren’t more than his life.

And a monitor that knows how to wait
The time of the veins in tension
While nothing happens as times goes by
In which it doesn’t yield to defeat
As what is pushed is what it will be felt.

enseñando a tus hijos otros valores


  • La impaciencia es el manantial de donde bebe el deseo de inmediatez de los jóvenes. Si los adultos pueden "transformarse" cuando tienen prisa, ¿por qué yo no? ¿Por qué no exigir todo aquí y ahora? Resulta difícil responder a esa pregunta después de haber insultado al coche que circula despacio delante de nosotros, o de haber gritado a nuestra pareja solo por llegar cinco minutos tarde a algún evento insignificante... ¿Es bueno querer hacer las cosas a tiempo y puntualmente? Sin duda ¿es eso más importante que el cariño, el respeto o las personas que nos rodean? de la respuesta dependerán tus valores... y los de tus hijos.
  • La irresponsabilidad de los jóvenes encuentra manantiales abundantes en nuestras excusas y nuestra inocencia inmaculada a prueba de bombas. ¿Cómo pedirle a un joven que se aplique en los estudios y no se escude en las manías de los profesores, o el infortunio si todo lo malo que pasa en nuestras vidas es culpa del político de turno, aunque haya cambiado diez veces? ¿Cómo decirle a los jóvenes que se hagan cargo de sus errores, y que dirijan sus vidas, si luego contamos a los cuatro vientos que toda nuestra desgracia es culpa de un funcionario incompetente o un jefe que no está a la altura?
  • Por último, la falta de capacidad para el esfuerzo de la juventud encuentra el manantial de manantiales en nuestra actitud frente al cansancio, tan difícil de distinguir de la simple "falta de ganas". Si un padre llega a casa y sus hijos le piden que juegue un ratito con ellos, y toda la respuesta que encuentran es "dejadme descansar un poco, que vengo molido del trabajo", ¿cómo puede esperar que sus hijos encuentren energía para ponerse a estudiar, en lugar de imitar las maneras de su padre?¿acaso no pueden ellos estar cansados de correr y jugar durante todo el día?

A la vista de todo esto, parece claro que los valores de los jóvenes no surgen de la nada, sino de pequeños manantiales que creamos los adultos con nuestros actos. Por supuesto, no pasa nada por crear algún pequeño manantial de cuando en cuando. Todos somos humanos y con un poco de suerte no lo descubrirán y quedará enterrado en poco tiempo. Pero si no tenemos cuidado con lo que hacemos y decimos, si llenamos todo nuestro entorno con estos manantiales, no solo será fácil encontrarlos, sino que será casi imposible evitar que nuestros jóvenes se ahoguen en ellos...



¿Podrías estar enseñando a tus hijos otros valores sin saberlo?


miércoles, 30 de mayo de 2012

What the fuck


5- Afirmativo interrogativo

puedes combinar
los sonidos más extremos esta noche

e
n
s
e
ñ
a
r
me el vientre cálido
sin considerar mi presencia
y añadir minutos extras a una eternidad
cansada de ser un sueño cierto

en este febrero escandaloso
- de cigarras sin memoria -
todavía podrías obsequiar
una danza que no se marchite

La próxima Revolución Griega